A  S  T  R  O  B  I  O  G  R  A  F  I  A  S 


 

Henrietta Swan Leavitt

 

(04 de julio de 1868, Massachusetts, Estados Unidos – 12 de diciembre de 1921, Cambridge, Estados Unidos)

 

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Por Nélida Colmenarez

Asociación Larense de Astronomía, ALDA.

 

 

         Henrietta Leavitt nació en Lancaster, Massachusetts, Estados Unidos, el 04 de julio de 1868. Se graduó a los 24 años en lo que ahora es el Radcliffe College, una universidad para mujeres asociada a Harvard. Inmediatamente después sufrió una terrible enfermedad que le provocó una profunda sordera. Cuando se recuperó, comenzó a trabajar como voluntaria al año siguiente en el Observatorio del Harvard College.

 

        Antes de que se inventaran las computadoras, el trabajo de computar -o hacer  cálculos matemáticos- era hecho por humanos. Y a partir de finales del siglo XIX, muchas de esas "computadoras humanas" fueron mujeres.

 

        Quizás el ejemplo más emblemático fue el de las Harvard Computers ("Computadoras de Harvard"), como se conoció al grupo de casi un centenar de mujeres que trabajaron haciendo cálculos en el observatorio de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

 

Las "Computadoras de Harvard" trabajando en el Observatorio en 1891, dos años antes de que se sumara Henrietta Swan Leavitt, una de sus miembros más destacadas.

 

        Este proyecto fue una iniciativa de Edward Pickering, un astrónomo que en 1877 se convirtió en el director del observatorio (hoy parte del Centro de Astrofísica de la Universidad de Harvard y el Instituto Smithsonian). Pickering quería que las mujeres se involucraran en el trabajo del observatorio, pero en esa época solo los hombres podían tener acceso a los telescopios y al resto de los instrumentos, sin embargo, era un trabajo mal remunerado, las mujeres que se sumaban era en parte por vocación y en parte por afición.

 

Henrietta Swan Leavitt fue una de las más destacadas, ya que su trabajo permitió que otros científicos, incluyendo a Edwin Hubble y Albert Einstein, hicieran descubrimientos que cambiarían el mundo.

 

        Los grandes descubrimientos científicos a veces tienen sus orígenes en el análisis  detallado de datos aburridos y repetitivos, y en el caso de Henrietta Leavitt ciertamente que así fue. En el estudio de todas las placas fotográficas que analizaba, observó cierto patrón en el comportamiento de un tipo de estrellas variables llamadas Cefeidas, ya que estas se hallaban en la constelación de Cefeo. Leavitt publicó en 1912 un trabajo original en el que explicaba que según sus datos esas estrellas palpitaban con un ritmo regular y tenían una mayor luminosidad intrínseca cuanto más largo era su periodo, lo cual parecía suceder de una forma bastante predecible. Se titulaba «Periodos de 25 estrellas variables en la pequeña Nube de Magallanes». Tenía apenas tres páginas e iba firmado por Pickering, aunque empezaba con la nota «este trabajo ha sido preparado por la Sta. Leavitt».

 

        Un año después se calculó la distancia a algunas Cefeidas conocidas por otros  métodos (como el de la paralaje anual) y así se pudieron determinar, de forma realmente ingeniosa, muchas más distancias relativas y absolutas entre unas y otras estrellas gracias a los patrones descubiertos por Leavitt. En 1912, se confirmaron todos esos datos. Existía, por fin, una forma de medir de forma bastante precisa la distancia entre estrellas muy lejanas. De hecho, en 1918 se calculó el tamaño de la Vía Láctea empleando estos nuevos métodos.

 

        Hoy en día se siguen usando esos datos, patrones y fórmulas relativas a las Cefeidas para estudiar las distancias relativas entre las estrellas y otros objetos estelares: datos tan relevantes como el tamaño de nuestra galaxia, la distancia a estrellas lejanas o el tamaño del Universo están todos ellos basados en los trabajos, observaciones y descubrimientos de Leavitt en los albores del siglo XX. Se calcula que una de cada 10 estrellas variables que los astrónomos conocen al día de hoy fue estudiada primero por Leavitt.

 

        Durante toda su vida, el título profesional de Leavitt fue simplemente el de «ayudante» (assistant) y ella misma nunca pidió que la llamaran de otra forma. Padeció de sordera desde los 17 años de edad, la que se le acentuaría con los años, de modo que el silencio la acompañaría por el resto de su cortísima vida. Murió de cáncer abdominal el día Lunes 12 de Diciembre del año 1921, a las 22 horas con 30 minutos de ese día, y a los 53 años de edad, tal como lo describe en sus diarios de vida su colega, amiga y astrónoma Annie Jump Cannon. Tal y como cuenta Lightman, poco antes había dejado un testamento legando todos sus bienes y posesiones a su madre.

 

Henrietta Leavitt

 

        La historia de Leavitt es desconocida para el gran público. No figura en muchos libros, ni es conocida a pesar de haber sido una mujer que hizo descubrimientos importantes en un mundo de astrónomos, tradicionalmente «solo de hombres». Tal y como cuenta Ian Lightman en «The Discoveries: The Great Breakthroughs in 20th-Century Science», Leavitt no recibió grandes reconocimientos en su día, ni ninguna medalla, ni premio. Pasó a la historia sin que quedaran tras de ella demasiados documentos sobre su vida, buena parte de la cual sigue siendo un misterio.

 

        En 1925, cuatro años después de su muerte, el matemático sueco Gösta Mittag-Leffler, gran defensor de las mujeres, escribió una carta a Leavitt. Su intención era proponerla para ser nominada al Premio Nobel por sus trabajos sobre las estrellas variables y los cálculos de las distancias estelares. Sin embargo, y puesto que los premios Nobel no pueden ser entregados a título póstumo, nunca llegó a ser nominada. Sin embargo, el astrónomo estadounidense Harlow Shapley, le comunicó esta noticia a la madre y al hermano de la señorita Leavitt.

 

 

Referencias bibliográficas.

https://mathshistory.st-andrews.ac.uk/Biographies/Leavitt/

https://www.britannica.com/biography/Henrietta-Swan-Leavitt

https://en.wikipedia.org/wiki/Henrietta_Swan_Leavitt