El inminente estallido de la nova recurrente T Coronae Borealis
Por: Fabiola Carolina Martínez Alvarado.
Asociación Larense de Astronomía, ALDA.
Resumen.
Introducción: T Coronae Borealis (T CrB) es un sistema binario formado por una estrella enana blanca y una gigante roja, que se encuentra en la constelación de Corona Borealis. Este sistema ha pasado por explosiones anteriores en 1866 y 1946, y se piensa que ocurrirá una nueva erupción cerca de 2025. Objetivo: en este orden de ideas, se plantea analizar el ciclo de actividad de esta Nova, con lo que se busca hallar comportamientos recurrentes en las curvas de luz y otros parámetros del sistema, en virtud de desarrollar un modelo predictivo para futuras explosiones. Metodología: se llevó a cabo una revisión documental, con enfoque cualitativo por medio de la teoría fundamentada, de los estudios anteriores sobre los estallidos que acontecieron en los años 1866 y 1946. A su vez, se analizaron los estudios recientes (2015-2023) que señalan un aumento constante en el brillo y variaciones en la emisión de radio y rayos X, lo que indica un incremento en la tasa de acreción de material de la gigante roja hacia la enana blanca. Discusión y conclusiones: se expusieron una serie de conclusiones que expresan un modelo predictivo que se basó en los patrones o comportamientos frecuentes identificados, los cuales sugieren que la fecha de la siguiente erupción de T CrB tendrá lugar cerca del año 2025, con un margen de error de ±1.3 años. Se recomiendan observaciones continuas en múltiples longitudes de onda para identificar alteraciones en la nova y ampliar el entendimiento de los procesos que provocan sus estallidos.
Palabras clave: T Coronae Borealis, Curva de Luz, Estallido Termonuclear.
Abstract.
Introduction: T Coronae Borealis (T CrB) is a binary system formed by a white dwarf star and a red giant, located in the constellation of Corona Borealis, this system has gone through previous explosions in 1866 and 1946, and it is thought that a new eruption will occur around 2025. Objective: in this order of ideas, it is proposed to analyze the activity cycle of this Nova, in order to find recurrent behaviors in the light curves and other parameters of the system, in order to develop a predictive model for future explosions. Methodology: a documentary review was carried out, with a qualitative approach by means of grounded theory, of previous studies on the explosions that occurred in 1866 and 1946. At the same time, recent studies (2015-2023) were analyzed, which show a constant increase in brightness and variations in radio and X-ray emission, indicating an increase in the rate of accretion of material from the red giant to the white dwarf. Discussion and conclusions: a series of conclusions were presented that express a predictive model based on the frequent patterns or behaviors identified, which suggest that the date of the next eruption of T CrB will take place near the year 2025, with a margin of error of ±1.3 years. Continuous observations at multiple wavelengths are recommended to identify disturbances in the nova and to broaden the understanding of the processes that trigger its outbursts.
Keywords: T Coronae Borealis, Light Curve, Thermonuclear Runaway.
1. Introducción.
T Corona Borealis (T CrB / HD 143454 / HR 5958) es un sistema binario de estrellas de gran interés en la astrofísica, situado en la constelación de Corona Borealis (CrB). Con un periodo orbital de 227,57 días, una magnitud aparente de +10m,8, Ascensión Recta de 15:59:30.162 y Declinación de +25:55:12.613 (J2000); T CrB está formado por una enana blanca de masa 1,2 ± 0,2 M⊙ (Schaefer, 2009) que absorbe material de una gigante roja de tipo espectral M4.5 III, masa 0,7 ± 0,2M⊙, radio 66 ± 11R⊙, luminosidad 620 ± 120 L⊙ y temperatura de 3400-3560 K (Schaefer, 2009); es por definición una nova recurrente (RN) y, por tanto, una variable cataclísmica (CV), debido a que ha experimentado erupciones significativas en 1866 (Huggins y Miller, 1866), 1946 (Payne-Gaposchkin, 1964) y posiblemente en los años 1217 y 1787 (Warner, 1995; Schaefer, 2010). El proceso de acreción de materia desde la envoltura gaseosa de la gigante roja hacia la enana blanca establece un ciclo de actividad característico que culmina en estallidos que incrementan drásticamente la luminosidad del sistema. Mientras que en el primero alcanzó una magnitud V = 2,0 y duró 6 días antes de perder 3 magnitudes, el secundario alcanzó magnitud máxima V = 8,0 con una duración de 90 días (Peretto et al. 2024).
En los meses que precedieron a la erupción de 1946, se observó una rápida disminución del brillo, una señal premonitoria de la erupción inminente denominada erupción pre-dip (Peltier, 1945), por su nombre en inglés. En la primavera de 2023, se observó este estado de erupción pre-dip, y la Asociación Americana de Observadores de Estrellas Variables (AAVSO) advirtió de la probable erupción próxima de T CrB en el período de 2024,4 ± 0,3 (Peretto et al., 2024).
Dada la historia y el comportamiento recurrente de T CrB, existe un creciente interés por parte de la comunidad científica en la dinámica que presenta, y en consecuencia de que se anticipa que un nuevo estallido ocurra en un futuro próximo, concretamente para el año 2025, se convertiría en la nova más brillante desde la Nova 1500 Cyg en 1975 (Luna et al., 2020; Maslennikova et al., 2024; Schaefer, 2023). Esto plantea la necesidad de un estudio exhaustivo que no solo analice el ciclo de actividad de T CrB, sino que también investigue las fluctuaciones y adaptaciones de sus distintos parámetros, como pueden ser sus curvas de luz, durante y después de sus estallidos anteriores, así como los patrones observables que puedan ser de utilidad para futuras predicciones.
Ante el panorama planteado anteriormente, se presentan las siguientes interrogantes: ¿cómo han evolucionado los cambios en la curva de la nova T Coronae Borealis?, ¿qué investigaciones se han hecho al respecto?, ¿de qué manera estas variaciones se correlacionan con los eventos de explosiones en el sistema? De este modo, el objetivo general del presente trabajo es el de analizar el ciclo de actividad de T Coronae Borealis para identificar patrones recurrentes y características como un modelo predictivo para futuras erupciones.
1. Revisión de la Literatura.
2.1. Curvas de luz observadas durante las erupciones de 1866 y 1946.

Figura 1. T CrB en 1866
De acuerdo con lo que plantea Schaefer (2010): En esta fecha sólo se dispone de fotometría en la banda V (rombos). (...) La propiedad de la curva de luz es que el evento de la nova rápida va seguido de unos 50 días en el nivel de reposo, seguidos de un incremento de brillo de varios meses. El resplandor supera la octava magnitud y tiene una energía total comparable a la de la nova rápida inicial (p. 310).
Desde el análisis precedente, se visualiza la forma en que el brillo de la Nova se mantiene tenue y en estado de quiescencia durante los 50 días anteriores a su erupción, en la cual experimenta un incremento abrupto y repentino superior a la octava magnitud visual.

Figura 2. Inclinación previa a la erupción del T CrB alrededor de 1945 (AAVSO).
Inmediatamente antes de la erupción de 1946, TCrB sufrió un oscurecimiento único y misterioso. Tanto en la banda B como en V, la estrella comenzó a apagarse gradualmente (...) y luego tuvo la erupción regular (termonuclear) que surgió repentinamente de este descenso previo a la erupción. El oscurecimiento fue de aproximadamente 1,5 mag en B y 2,5 mag en V. (Schaefer, 2010, p. 311).
De acuerdo con el estudio anterior, T CrB experimentó un oscurecimiento en su brillo de manera repentina, el cual podría atribuirse a la absorción debido al polvo interestelar.

Figura 3. T CrB en 1946.
De acuerdo con Schaefer (2010): Esta curva de luz muestra las magnitudes de la banda B (rombos) y V (círculos) sólo para el pico principal (...). El pico elegido fue de V = 2.5, que corresponde a la magnitud más brillante observada para el estallido de 1866. El pico primario de T CrB corresponde a una curva de luz muy rápida (Schaefer, 2010, p. 311).
En este contexto, se presenta el pico que representa el máximo alcanzado por la curva de luz del sistema binario.

Figura 4. T CrB de 1943 a 1948.
Schaefer (2010) destaca que: Esta curva de luz muestra las magnitudes de la banda B (rombos) y de la banda V (círculos) durante un largo periodo alrededor de la erupción de 1946. Esta curva de luz extendida muestra dos fenómenos únicos y aún no explicados. En primer lugar, la curva de luz presenta una caída significativa y de larga duración antes de la erupción, en la que los colores cambian a lo largo del tiempo. Para que se produjera esta caída, la estrella gigante roja tendría que haber perdido intensidad luminosidad de acreción en gran medida. Otro problema es que si la depresión está relacionada con la erupción, entonces debemos explicar por qué el desencadenamiento de la nova (relacionado con la acumulación de materia en la superficie de la enana blanca) tiene un oscurecimiento (relacionado con el disco de acreción o con la gigante roja compañera) poco después. En segundo lugar, después de que T CrB haya vuelto a la inactividad durante unos 50 días, de repente vuelve a brillar hasta alcanzar la octava magnitud. Este aumento no se ha observado en ninguna otra nova. (p. 311).
De esta forma, el autor plantea una serie de incertidumbres acerca del decaimiento en la curva de luz que presentaba la Nova alrededor de la fecha de su estallido y el repentino incremento que experimentó luego del mismo.

Figura 5. Curva de luz para T CrB desde 1855 hasta el presente.
Todas las observaciones de las bandas B y V se muestran mediante los círculos azul y verde, respectivamente. Vemos las dos erupciones en 1866 y 1946, llegando hasta V = 2,0 (...). Vemos que B − V varía con un valor típico alrededor de 1,2 mag. Lo más importante es que este gráfico, o su equivalente, es la única manera de ver los complejos estados superiores desde 1866-1875, 1936-1955 y 2015-presente. Estos estados elevados son los mismos de una erupción a otra. Los estados altos consisten principalmente en luz azul, prominentes en B y sólo perceptibles en V. El estado alto previo a la erupción comienza casi 10 años antes de la erupción, por lo que el estado alto que comienza alrededor de 2015 implica una próxima tercera erupción alrededor del año 2025. La caída previa a la erupción proporcionará un aviso inmediato de una con unos meses antes de la próxima erupción. La erupción secundaria de 1866 y 1946 se pierde con la erupción primaria en esta escala horizontal comprimida. El estado alto tiene la misma energía total que las erupciones de nova clásicas, mientras que el estado alto T CrB es único (Schaefer, 2023, p. 3150).
En el análisis anterior se resalta el comportamiento de los estados altos que ha experimentado TCrB a lo largo del tiempo, los cuales se repiten en cada erupción, los cuales inician alrededor de 10 años antes de dicho suceso.
2.2 Observaciones de radio durante el estado «superactivo» de 2016-2017.
Durante la comparación de unas observaciones de radio realizadas por Linford et al. (2019) de T Coronae Borealis tras un período de mayor densidad de flujo radioeléctrico de radio durante 2016 y principios de 2017 en comparación con las observaciones realizadas entre 1985 y 2014, indica que el sistema se encontraba en un estado de mayor emisión de radio. Este estado también se correspondió con un periodo de mayor actividad en las bandas ópticas (Munari et al. 2016) y cambios en la emisión de la capa límite en rayos X (Luna et al. 2018). Durante 2015 y 2016, T CrB parecía encontrarse en un estado de alta actividad (Zamanov et al. 2016). Las curvas de luz obtenidas de la Asociación Americana de Observadores de Estrellas Variables (AAVSO) se muestran a continuación.

Figura 6. Curvas de luz BVRI para T CrB. Todos los datos obtenidos de AAVSO.
Según los estudios realizados por Linford et al. (2019): Las regiones grises indican el periodo de tiempo de nuestras observaciones del VLA. La línea gris discontinua vertical indica la única observación VLA de 2014. Arriba: del 1 de enero de 2006 al 20 de diciembre de 2017. Debajo: del 1 de septiembre de 2014 al 20 de diciembre de 2017 (p. 2).
Asimismo, para explicar el origen de este estado «superactivo», Munari et al. (2016) plantean la hipótesis de un gran aumento de la emisión de la «fuente caliente» (presumiblemente el disco de acreción alrededor de la enana blanca) que provoca un aumento de la ionización del viento donante hasta el punto en que está ionizado casi al 100% (Linford et al, 2019, p. 2).
El pico del brillo fotométrico «superactivo» se produjo en abril de 2016. Incluso después del pico, la fuente se mantuvo por encima de los niveles de quiescencia. Después del pico óptico, Luna et al. (2018) informaron que la emisión de rayos X también disminuyó y se suavizó, con la relación de dureza suavizándose en un factor de ∼100 debido a la aparición de un nuevo componente blando. Señalan que estos cambios en los rayos X podrían atribuirse a un cambio en la profundidad óptica de la capa límite tras un aumento de la tasa de acreción. La mayor tasa de acreción también explica el aumento en el flujo UV reportado en Luna et al. (2018) y el brillo óptico.
2.3 Descenso pre-erupcional de T CrB desde 2021 a 2023.
Investigaciones anteriores han probado que el aumento de brillo que ha presentado T CrB desde su estado más bajo (1954,5 a 2015,0) a su estado más alto (2015,0 al presente) es un precursor y presagio de una erupción próxima alrededor de 2025,5 ± 1,3 aproximadamente (Munari et al. 2016; Schaefer 2023). La caída de magnitud entre 1945 y 1946 comenzó alrededor de 1945.0 (1,1 ± 0,3 años antes de la erupción de 1946), y la magnitud de la banda B disminuyó de cerca de 10,5 a 12,0 mag, mientras que la magnitud de la banda V disminuyó de cerca de 9,8 a 12,3 mag. Esta disminución terminó abruptamente con la erupción de la nova.
En previsión del inicio de esta caída pre-erupcional, Schaefer, Kloppenborg, Waagen et al (2023), han estado monitoreando frecuentemente la curva de luz actualizada recopilada en la base de datos internacional AAVSO. Las curvas de luz de las bandas B y V de AAVSO desde 2021 hasta el presente, están vinculadas a continuación.

Figura 7. Curva de luz B y V para T CrB 2021.0 - 2023.5 de la AAVSO
Este gráfico tiene 4.330 magnitudes de banda B de Johnson (rombos azules) y 12.734 magnitudes de banda V de Johnson (rombos verdes), todas con cámaras CCD de 2021.0 a 2023.5, todas agrupadas en intervalos de tiempo de 2 días. Las modulaciones elipsoidales habituales (~0,4 mag de amplitud completa como una onda sinusoidal a la mitad del período orbital) se muestran como curvas negras gruesas, una para cada una de las bandas. El objetivo de este gráfico es ver que el brillo de T CrB se ha ido desvaneciendo sistemáticamente con respecto a su promedio a largo plazo. Actualmente, T CrB es 0,8 magnitudes más débil de lo esperado en la banda B y 0,35 magnitudes más débil de lo esperado en la banda V. Este gráfico demuestra que T CrB se encuentra en su esperado descenso previo a la erupción, que comenzó en algún momento alrededor de fines de marzo de 2023 (Schaefer et al., 2023).
En este orden de ideas, se plantea el comienzo del decaimiento en el brillo del sistema binario, que se ha establecido como una señal premonitoria de su inminente y próxima erupción.

Figura 8. Medidas de AAVSO BV para T CrB 2021.0-2023.5
El oscurecimiento de T CrB es más rápido en la banda B que en la banda V (Figura 7). Esto se puede representar mediante este gráfico de BV de 2021.0-2023.5. Antes de 2023.25, el color de T CrB fluctúa alrededor de BV = 1.05, con variaciones normales y generalmente ligadas al ciclo elipsoidal. Pero después de 2023.25, el BV aumenta sistemáticamente de 1.08 a 1.41 en solo un cuarto de año. Las curvas de luz AAVSO para las bandas R e I también muestran el Dip Pre-erupción, pero solo a una tasa de desvanecimiento sustancialmente menor. Este enrojecimiento de los colores (mayor en B, sustancial en V, pequeño en R e I) es característico de la extinción del polvo. Por lo tanto, el objetivo de este gráfico es mostrar que el oscurecimiento del Dip Pre-erupción es mayor en la banda B y disminuye hacia las bandas más rojas (Schaefer et al., 2023).
De este modo, los autores indican que la caída de la curva de luz de TCrB es más pronunciada en la banda B que en la V.
2.4 Predicción de la próxima erupción de T CrB para el año 2025,5 ± 1,5.

Figura 9. De acuerdo con Schaefer (2023):
La curva de luz es un acercamiento a la de la Fig. 9, representando las magnitudes V en verde y las B en azul, con datos hasta 2022,8. La plantilla de la banda B de los años que rodean la erupción de 1946 se muestra como una curva púrpura, aunque representada aquí con un cambio en los años de modo que el pico de la erupción primaria se encuentra en el año 2024.0 (...) A pesar de esta expectativa, esta figura muestra que el estado alto actual tiene una amplitud menor que el anterior a la erupción de 1946, y esta modesta diferencia en la forma permite posibles diferencias modestas en el tiempo. La figura muestra la plantilla desplazada de modo que las subidas en torno a 1936 y 2015 se solapan, lo que implica una fecha de erupción de 2023,8. Pero la caída previa a la erupción no ha comenzado, en febrero de 2023, por lo que la erupción debería producirse después de 2024,2. El hecho de que el estado alto actual sea de media magnitud inferior al de la plantilla sugiere la posibilidad de que la duración del estado alto actual previo a la erupción sea algo mayor que en la plantilla, quizás 2-3 años. En este caso, el año de erupción estaría entre 2024.2 y 2026.8, o 2025.5 ± 1.3 (Schaefer, 2023, p. 3156).
De esta manera, se plantean una serie de discrepancias con respecto a la amplitud del estado actual y al inicio del decaimiento de brillo de la Nova con respecto a sus erupciones anteriores, lo que indica que podría estallar entre 2025.5 ± 1.3 o 2026.8, en lugar de 2023,8 como se pensaba.
3. Referente teórico
3.1 Teoría del Modelo de Nova Recurrente en Sistemas Binarios.
De acuerdo con el modelo postulado por Kraft et al. (1964): “Las novas recurrentes son sistemas binarios en los que una enana blanca acumula material de una estrella compañera (generalmente una gigante roja), lo que eventualmente conduce a una explosión termonuclear" (p. 45). Es decir, la enana blanca, (que es la etapa final de la evolución de las estrellas con masas inferiores a 10 M⊙), debido a su intenso campo gravitatorio, atrae material rico en hidrógeno de la estrella compañera. Este material forma un disco de acreción alrededor de la enana blanca y, con el tiempo, se acumula en su superficie. Cuando la estrella compañera ha transferido ~10^4 - 10^5 M⊙ a la enana blanca, momento en el que, en consecuencia, esta última acumula una masa superior a un límite crítico de 1,4 M⊙, conocido como el límite de Chandrasekhar, se produce la ignición del hidrógeno en condiciones semi degenerativas. La temperatura aumenta en la capa por debajo de la materia en acreción hasta 108K, dando lugar finalmente a la explosión termonuclear (José & Hernanz, 1998; Bode & Evans, 2008).
Esta explosión es el resultado de la fusión rápida del hidrógeno acumulado, lo que libera una enorme cantidad de energía en forma de luz y radiación. Según Starrfield, Sparks y Truran (1985), "la explosión de una nova recurrente es el resultado de una ignición termonuclear en la superficie de una enana blanca, que ocurre cuando la masa acumulada alcanza un valor crítico" (Starrfield et al., 1985, p. 12). De este modo, es menester resaltar que las explosiones de nova no destruyen completamente a la enana blanca, a diferencia de las supernovas de tipo la. Como la explosión sólo afecta a las capas externas ricas en hidrógeno, se espera que el estallido se repita (Delgado, 2017, p. 6).
3.2 Aplicación a T Coronae Borealis (T CrB).
T Coronae Borealis es un ejemplo clásico de nova recurrente. Este sistema binario está compuesto por una enana blanca y una gigante roja, y ha experimentado dos explosiones documentadas en los últimos 150 años (en 1866 y 1946). Según el modelo descrito por Kraft (1964), "T Coronae Borealis es un sistema binario que exhibe explosiones recurrentes debido a la acumulación de material en la superficie de la enana blanca, seguida de una ignición termonuclear" (Kraft, 1964, p. 47). Es decir, que la Nova TCrB entra en la clasificación de nova recurrente de acuerdo al modelo anterior.
3.3 Conceptos base.
Nova: explosión energética que tiene lugar en sistemas estelares binarios en los que las enanas blancas acumulan materia de sus estrellas compañeras (Townsley y Bildsten, 2004).
Espectroscopía: determina la composición, temperatura y velocidad de los objetos mediante el análisis de la luz que emiten (Kurtz, 2013, p. 72).
Fotometría: mide el flujo y la intensidad de la luz de los cuerpos celestes (Warner, 2015, p. 56).
Curvas de luz: representaciones gráficas que muestran la variación del brillo de un objeto celeste en función del tiempo (Koch, 2014, p. 89).
Acreción: acumulación de masa por un objeto mediante la atracción gravitacional de gas y polvo circundantes (Blandford & Znajek, 1977, p. 604).
Quiescencia: estado de reposo o inactividad de los astros, donde se observan bajas tasas de formación estelar o variabilidad en sus propiedades físicas (Krumholz, 2016, p. 135).
Fuga termonuclear: fenómeno que ocurre cuando la temperatura y la presión en una enana blanca alcanzan niveles críticos, llevando a una fusión acelerada del hidrógeno (Latter, 2015, p. 43).
Enana blanca: núcleo expuesto de una estrella que ha finalizado la fusión nuclear, compuesto principalmente de carbono y oxígeno, y tiene una densidad extremadamente alta (Kippenhahn y Weigert, 1990, p. 202).
Gigante roja: estrellas en las etapas finales de su vida, que se expanden y enfrían, aumentando su brillo (Hansen y Kawaler, 1994, p. 80).
Tipo espectral: forma de categorizar estrellas de acuerdo a sus propiedades espectroscópicas, lo que refleja su temperatura efectiva y características físicas (Allard et al., 2007, p. 24).
Masa de Chandrasekhar: límite teórico que determina la masa máxima de una enana blanca, que es aproximadamente 1.4 masas solares. Si una enana blanca supera este límite, colapsará en una supernova de tipo Ia (Chandrasekhar, 1931, p. 66).
4. Metodología utilizada.
El marco metodológico de la presente investigación se encuentra desarrollado desde el paradigma cualitativo, a través de la Teoría fundamentada y un diseño de investigación documental. El diseño de investigación documental se establece en la revisión, comprensión e interpretación de fuentes primarias, secundarias, referencias electrónicas y textos, puesto que la investigación se sustentó y analizó con base en criterios teóricos procedentes de los diferentes documentos previamente consultados, relacionados con las variaciones de la curva de luz y los estados de actividad de la Nova T Coronae Borealis.
La búsqueda de libros se hizo mediante la revisión de fuentes como Google Scholar, la página oficial de AAVSO (American Association of Variable Star Observers) y el Astrophysics Data System de Harvard. Se hizo uso de palabras claves como "Nova͏ T Coronae Borealis" y "curva de luz", tomando en mayor consideración artículos revisados por pares.
La metodología se basa en la afirmación de Creswell (2014), quien señala que: “(...) la investigación cualitativa se centra en entender cómo las personas construyen significado en sus experiencias” (p. 4).
A
demás, se adoptó el marco teórico de Kvale (2007), quien enfatiza que:
“(…) la investigación cualitativa es un intento de comprender el significado de las experiencias vividas” (p. 11).
Es decir, que el paradigma cualitativo de la investigación se basa en los propios significados derivados empíricamente de los investigadores. De este modo, a través de dicho proceso, se pudo consolidar un panorama integral sobre la Nova T Coronae Borealis, contribuyendo así a las discusiones actuales en el campo de la astronomía.
5. Consideraciones reflexivas del investigador.
El análisis de la nova recurrente T Corona Borealis (T CrB) ha hecho que se lograra ahondar en el entendimiento de los procesos que determinan su comportamiento repetitivo y las señales precursoras de sus erupciones. A partir de la revisión de la literatura sobre investigaciones previas y el análisis de datos históricos y contemporáneos, se ha identificado que T CrB pasa por un decaimiento en su brillo previo a sus estallidos, proceso denominado como “pre-dip”. Este descenso en la magnitud aparente, observado tanto antes de la erupción de 1946 como en los años recientes, se ha posicionado como un indicio clave para predecir futuros estallidos. Este patrón señala que el sistema binario atraviesa una fase de oscurecimiento que precede a la explosión termonuclear, lo cual puede tener relación con cambios en el disco de acreción o en la transferencia de masa entre la gigante roja y la enana blanca.
Con fundamento en los comportamientos visualizados en las erupciones anteriores de T CrB, especialmente en 1866 y 1946, se han desarrollado una serie de conclusiones a modo de modelo predictivo que permiten anticipar futuras explosiones. Este modelo se basa en varios indicadores clave:
1. Fase de alta actividad previa a la erupción: T CrB pasa por un incremento constante en su brillo durante varios años antes de la erupción. Este estado “superactivo” se caracteriza por un aumento en la luminosidad en sus bandas de luz, así como también en variaciones en la emisión de radio y rayos X, lo que sugiere un aumento en la tasa de acreción de material hacia la enana blanca. Dicho proceso fue visualizado en los años anteriores a las erupciones de 1866 y 1946, y se ha detectado nuevamente en el período 2015-2023.
2. Descenso previo a la erupción (pre-dip): con unos meses de anticipación a la erupción, T CrB muestra un oscurecimiento importante en su brillo, especialmente en las bandas B y V. Este descenso, que se prolonga por varios meses, evidencia claramente que la erupción está cercana. En 1946, este oscurecimiento inició aproximadamente un año antes de la erupción, y en 2023 se visualizó un patrón semejante, lo que indica que la próxima erupción podría ocurrir alrededor de 2025.
3. Erupción principal y secundaria: posteriormente al descenso de brillo, la nova pasa por una erupción principal, en la que su brillo incrementa drásticamente, alcanzando magnitudes visibles a simple vista. Esta erupción es seguida por una etapa de reposo o baja actividad de aproximadamente 50 días, después de la cual ocurre una erupción secundaria, menos intensa pero aún relevante. El comportamiento mencionado se ha observado en ambas erupciones documentadas (1866 y 1946) y se cree que se repetirá en la próxima erupción.
De acuerdo con el modelo predictivo y las observaciones recientes, se espera que T CrB experimente una erupción alrededor de 2025, con un margen de error de aproximadamente ±1.3 años. Esta erupción podría ser la más brillante desde la Nova Cygni en 1975, alcanzando una magnitud aparente de alrededor de 2.0, lo que la haría visible a simple vista. A su vez, se anticipa que atraviese el patrón observado en erupciones anteriores, con un descenso previo en el brillo (pre-dip) que se evidencio que tuvo lugar desde 2023, para luego experimentar una erupción principal y una erupción secundaria. Durante el estallido principal, se espera que T CrB emita grandes cantidades de energía en forma de luz y radiación, lo que permitirá estudiar en detalle los procesos físicos involucrados en la explosión termonuclear. Consiguientemente, se espera que la erupción secundaria, que tendrá cabida unos meses después de la principal, otorgue información de valor acerca de la dinámica del sistema binario y la interacción entre la enana blanca y la gigante roja.
Evidenciada la importancia de los hallazgos obtenidos en este análisis de carácter documental, se recomienda la realización de estudios de monitoreo constante y detallado de T CrB y otras novas recurrentes, los cuales deberían llevar a cabo análisis en múltiples longitudes de onda, abarcando el espectro visible de las mismas hasta radiofrecuencias y rayos X, con intención de clarificar los procesos físicos involucrados en el sistema binario. La monitorización fotométrica en bandas B, V, R e I es crucial para detectar cambios leves en el brillo y el color de la Nova, lo que podría ser indicios de las etapas críticas en su ciclo de actividad. Además, se sugieren estudios espectroscópicos con el fin de analizar la composición química y la dinámica del material presente en el sistema binario. Estos estudios podrían proporcionar datos de valor acerca de la transferencia de masa entre la gigante roja y la enana blanca, y también de los procesos que provocan las explosiones. Los estudios espectroscópicos de alta resolución señalarían alteraciones en las líneas de emisión y absorción de su espectro, lo que contribuiría a la identificación de aspectos detallados acerca de la estructura del disco de acreción y la envoltura gaseosa de la componente roja.
Otra área de análisis relevante es el estudio de la emisión de radio y rayos X a lo largo de los estados de alta actividad y las etapas de decaimiento en el brillo; esto ayudaría a comprender la manera en que la tasa de acreción y la ionización del material en el sistema afectan la emisión en estas longitudes de onda. En adición a esto, la detección de cambios en la emisión de rayos X otorgaría datos con respecto a los cambios en la capa límite de la enana blanca y su relación con el estallido termonuclear.
En conclusión, el análisis de la nova recurrente T Corona Borealis proporciona poderosos métodos para prever sus inminentes explosiones y destaca la importancia de su monitoreo continuo y en múltiples bandas de su espectro. No obstante, todavía hay muchas cuestiones por responder, y se amerita de un esfuerzo coordinado con el propósito de desentrañar los misterios que rodean a estas fascinantes estrellas variables y recurrentes.
6. Referencias bibliográficas
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