Artemis II y el clima espacial
Los astronautas de la misión Artemis II ante un clima espacial de riesgo moderado/alto y una cola magnética terrestre muy dinámica.
Por: Roger Jiménez. Asociación Larense de Astronomía, ALDA.
04 de abril de 2026.

Vista de perfil de la magnetosfera. Corte de datos de densidad en el plano x-z (archivo).
Crédito de la imagen: Goddard/Misión Magnetospheric Multiscale (conjunto de instrumentos Fast Plasma Investigation).
La misión Artemis II a la Luna inició la tarde del pasado primero de abril con el despegue del cohete SLS llevando la cápsula Orion y sus cuatro astronautas. Luego de orbitar la Tierra por poco más de 24 horas, la cápsula tripulada rompió órbita el 2 de abril, impulsada por una combustión translunar de 6 minutos de duración. Con este procedimiento, la tripulación abandonó oficialmente la órbita terrestre y la protección del campo magnético inmediato del planeta, por lo que a partir de ese momento la NASA, arreció la vigilancia de la actividad solar.
La tripulación pasará los próximos días inmersos en el clima espacial abierto y posiblemente dentro de la magnetocola terrestre, una extensión de millones de kilómetros de longitud, similar a la cola de un cometa y originada por la interacción del viento solar con la magnetosfera de nuestro planeta.
La cola magnética es extremadamente dinámica, se mueve de un lado a otro en respuesta a tormentas solares. Proporciona cierta protección al clima espacial que no se encuentra en el espacio abierto, dentro de ella, Orion y los astronautas encontrarán un poco de protección. Pero durante tormentas extremas, la propia cola magnética se vuelve peligrosa. Los campos magnéticos en su interior pueden enredarse, sumar energía y explotar, un proceso llamado "reconexión magnética".
Un ejemplo conocido es el que ocurre en la superficie lunar, cada mes, la Luna cruza la cola magnética durante 5 o 6 días. Durante el cruce, el polvo lunar se electrifica y puede saltar desde la superficie lunar. Cuando la superficie lunar es alcanzada por eventos de reconexión de la cola magnética terrestre, se suceden ráfagas de regolito, un "viento de polvo lunar" más acentuado que el que ocurre cerca del terminador entre la noche y el día por efecto del cambio de presión y temperatura de la superficie lunar.
Estos días recientes el Sol a mostrado alta actividad coronal; se han producido múltiples CME (Eyecciones de Masa Coronal) en los primeros días de abril, las más intensas: el 01 abril con dos de clase C, específicamente C8.18 y C7.35; el 02 de abril, cinco erupciones con clase M2.2, M3.54, M3.18 M2.26, M1.22; el 03 de abril, dos con clase M1.34; el 04 una de M7.55. La dinámica indica que la magnetocola terrestre estará muy activa estos días (ensanchándose, encogiéndose, ondulando truncándose y reconectándose). El campo magnético beta de la región solar activa 4404 se ha debilitado, mientras que el beta – gamma de la región activa 4409 sigue aumentando en intensidad.
El análisis de los datos de las CME de mayor intensidad, muestran que los niveles de las erupciones alcanzaron niveles moderados con erupciones de clase M. La región solar activa AR 4404 produjo una llamarada M3.54 con CME asociada el 02 las 18:15 UTC, el más fuerte del periodo y a partir del cual decayó su campo magnético. La región solar activa AR 4409 produjo una violenta llamarada M1.34 con CME asociada el 03 a las 07:56 UTC y el 04 de abril abrió con una M7.55, lo que evidencia la intensificación de su campo magnético. Si esta región (4409) continua fortaleciéndose, probablemente alcanzará fuertes llamaradas con CME clase X en cualquier momento entre el 04 – 06 de abril.
La emisión de las partículas de alta energía producto de estas CME, es lo que interesa a la NASA y a la misión Artemis II. El flujo de electrones con energía superior a 2 MeV alcanzó niveles altos con un flujo pico de 1590 PFU (proton flux unit) el 03 de abril a las 10:00 UTC, mientras que la mayor energía en torno a 10 MeV lo exhibió el flujo de protones, elevado desde la CME C8.18 del 01 de abril, pero actualmente disminuido a 6.5 PFU según los datos del 03 a las 04:05 UTC.
La actividad solar ha permanecido moderada con tendencia a alta, por lo que existe una ligera posibilidad de un destello de clase X. Si se continua intensificando el campo magnético de la región activa 4409 como es la previsión, una CME clase X pasaría de ser posible a cierta.
Las condiciones espaciales generadas por la dinámica solar registradas en nuestro entorno geoestacionario, respaldan las previsiones del incremento de la actividad solar: la velocidad del viento solar alcanzó un pico sostenido de 858 km/s al final del 03 de abril a las 15:18 UTC, igualmente el FMI (field magnetic interplanetary), que es el campo magnético solar transportado en el espacio por el viento solar, este llegó a 14 nT (+ 3 nT en referencia al valor previo); su componente sur Bz alcanzó -11 nT con partículas alfa (protones) mayores a 10 MeV en un nivel de 6 PFU. Los electrones mayores a 2 MeV alcanzó un nivel máximo de 4465 PFU. El SFI (solar flux index), que mide la variabilidad de la actividad solar a una longitud de onda de 10,7 cm registró 140, este viene de valores progresivos de 110 y 120. En sí el SFI no es peligroso, por ser alto, sino por la actividad subyacente que representa (llamaradas solares). Un SFI superior a 200 indica máxima actividad y por consiguiente aumento del peligro real de posibles llamaradas clase X.
Considerando una probable CME clase X en estos días (4 – 5 – 6), la teoría nos dice que estas pueden generar un flujo alto de electrones superior a 2 MeV y un flujo de protones mayor a los 10 MeV. La carga energética se tabula en rangos mayores o iguales a 10, 100, 1000, 10000 y 100000 MeV. ¿Pero a partir de donde se establece como peligroso?, el peligro real inicia a partir de:
· Energías ≥10 MeV que superan 10 PFU
· Energías ≥100 MeV que alcanzan o superan 1 pfu
Con PFU = # protones/(cm² s sr); # protones por centímetro cuadrado por segundo y cada esteradiano.
En resumen el clima espacial ha estado muy activo y dinámico desde el primero de abril, los dos primeros días en el nivel de moderado y severo en las últimas 48 horas. Este comportamiento ha generado tormentas geomagnéticas G2 y G3, haciendo la magnetocola terrestre cambiante e inestable en su forma y niveles de energía. Las condiciones espaciales y los flujos de energía alcanzados por la actividad solar mencionada, han traspasado los límites de peligrosidad, por ahora solo de los 10 MeV y aun sin una CME de clase X, sin embargo, estos son suficientes para afectar la tecnología espacial, satélites y comunicaciones en la Tierra. Orion no escapa de ellos y aún cuando su protección es mayor como nave espacial, puesto que su diseño esta desarrollado para afrontar el viaje fuera de la magnetosfera de la Tierra, igualmente sufre los impactos.
Los astronautas a bordo de la nave Orión de la misión Artemis II, se dirigen a la Luna justo ahora. Varias misiones Apolo pasaron cerca de la magnetocola terrestre, pero Artemis II podría ser la primera en pasar tiempo significativo dentro de ella. Al menos en este sentido, Artemis va donde nadie ha ido antes. Esperemos que la actividad solar decaiga y mejore el clima espacial estos días de la misión.
Referencias:
https://www.spaceweatherlive.com/en/reports.html
https://www.swpc.noaa.gov/observations